
Nacido en el campo paraguayo hace más de tres décadas, el grupo tomó forma a comienzos de los años 90, cuando los hermanos José Marcos, Paulo Sergio y Antonio Ivar Sarabia decidieron atender una necesidad que vieron de cerca: capacitación técnica e insumos de calidad para los productores rurales del Alto Paraná.
Décadas después, lo que era una empresa se convirtió en un grupo de siete negocios, que hoy reúne a más de 1.000 colaboradores en la producción y comercialización de agroquímicos y fertilizantes, y en el acopio de granos. La expansión no se detuvo en las fronteras de Paraguay. Hoy el grupo mantiene también operación física en Foz do Iguaçu, Brasil, además de su casa matriz en Asunción: dos países, un solo propósito de llevar innovación y sostenibilidad al agro latinoamericano.
Este crecimiento tiene un lado que pocos ven desde afuera. Es un grupo de naturaleza familiar, con José Marcos, Paulo Sergio y Antonio Ivar Sarabia al frente de las decisiones estratégicas y directamente involucrados en acciones de responsabilidad social, como la Fundación Sarabia, heredera de más de dos décadas de trabajo del CETEDI. Certificaciones como ISO 9001 e ISO 14001 muestran el compromiso del grupo con la calidad y la sostenibilidad, pero lo que sostiene esta estructura, en definitiva, son las personas que la hacen funcionar todos los días, en dos países y en dos idiomas diferentes.
Fue frente a esta escala —siete empresas, dos países, décadas de historia y una cultura profundamente familiar— que el Grupo Sarabia se preguntó cómo mantener a todos los colaboradores conectados a un mismo propósito, formados con el mismo estándar de calidad, hablando cada uno su propio idioma.
Cuando una empresa crece dentro de un único país, la formación de las personas puede evolucionar de forma orgánica, con una capacitación presencial aquí, un manual allá, una conversación de pasillo que resuelve una duda puntual. El problema puede aparecer cuando esa misma empresa se convierte en un grupo con operación en Asunción y en Foz do Iguaçu: lo que funciona en una oficina no llega de la misma manera a la oficina del país vecino.
La raíz del desafío no estaba en la voluntad de formar personas, ya que esa voluntad siempre existió en Grupo Sarabia, presente incluso en el legado de más de dos décadas de la Fundación Sarabia. Estaba en la ausencia de un sistema común, capaz de atravesar la frontera entre el portugués y el español sin perder consistencia. Un programa de liderazgo pensado en español, por ejemplo, difícilmente llegaba con la misma fuerza a un colaborador brasileño, y lo contrario también era cierto.
El resultado es que el problema no era de intención, era de sistemática. Faltaba una estructura única, capaz de hablar dos idiomas con la misma calidad, que le diera al grupo una forma de crecer en conjunto, incluso operando en territorios, culturas e idiomas diferentes.
Sin una plataforma común, cada operación de Grupo Sarabia corre el riesgo de desarrollar su propia versión de capacitación, con ritmos, contenidos e incluso valores ligeramente diferentes entre el equipo de Paraguay y el equipo de Brasil. Pequeñas diferencias, repetidas a lo largo de los años, tienden a acumularse en una cultura corporativa fragmentada, incluso cuando la intención de todos es la misma.
Sin estructura, el liderazgo también paga un precio. Los programas de desarrollo de gerentes, cuando se aplican de forma manual y localizada, tienden a perder consistencia a medida que el grupo crece, y un grupo de siete empresas en tres países necesita líderes formados de la misma manera, sea cual sea el idioma que hablen en el día a día.
Principales desafíos identificados:
Estos riesgos no aparecen de una vez, se acumulan, año tras año, a medida que el grupo sigue creciendo en dos países. Ante esto, quedó claro que Grupo Sarabia necesitaba responder una pregunta central antes de seguir adelante.
La pregunta que orienta el recorrido es: ¿cómo estructurar un único recorrido de aprendizaje capaz de hablar portugués y español con la misma calidad, para colaboradores de operaciones y culturas diferentes?
La propuesta de Happmobi parte de un principio simple: la formación no debería depender del país en el que está el colaborador, sino de una estructura común, construida una vez y replicada con calidad en cada idioma. En lugar de multiplicar esfuerzos con una capacitación en español aquí, una versión adaptada en portugués allá, la lógica pasa a ser la de una plataforma única, nativamente multi-idioma, que sostiene el mismo recorrido de aprendizaje a ambos lados de la frontera.
En el caso de Grupo Sarabia, esta lógica se aplica directamente a la realidad de las siete empresas del grupo. Los colaboradores de las operaciones en Paraguay y Brasil pueden acceder a la misma plataforma, con el mismo contenido y el mismo estándar de calidad, con la posibilidad de interactuar entre sí, cada uno leyendo, viendo y aprendiendo en su propio idioma.
El camino tradicional sería sacar al colaborador de la operación, del campo, de la industria, del área comercial, para formarlo en un momento aislado, muchas veces posible solo en uno de los dos países. La propuesta de Happmobi invierte esta lógica: el aprendizaje entra en el flujo del trabajo, accesible en cualquier momento, en cualquiera de los dos idiomas, sin sacar al colaborador del lugar donde ya está.
Tecnologías y recursos que pueden sostener este diseño
Para darle forma a esta propuesta, algunas funcionalidades de la plataforma Happmobi dialogan directamente con los desafíos de Grupo Sarabia:
Con una estructura bilingüe sosteniendo el recorrido de aprendizaje, Grupo Sarabia gana una base más sólida para crecer sin perder la identidad que construyó a lo largo de más de tres décadas. La tendencia es que esta base se refleje en ganancias concretas en la rutina de las siete empresas del grupo.

Con la base bilingüe estructurada, Grupo Sarabia abre espacio para profundizar este recorrido en los próximos años, a medida que surjan nuevas necesidades de formación en sus siete empresas, en Brasil y Paraguay.
Al final, lo que está en juego no es solo una plataforma capaz de hablar dos idiomas. Es la posibilidad de que un grupo nacido en el campo paraguayo, con raíces profundamente familiares, siga creciendo sin perder lo que siempre lo definió: personas que aprenden juntas, incluso cuando hablan idiomas diferentes. Esa es la base que Grupo Sarabia construye para los próximos treinta años de su historia.
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De la experiencia del alumno a la gobernanza del gestor: las funcionalidades de Happmobi fueron diseñadas para simplificar la operación de L&D y acelerar los resultados de aprendizaje.
